Cuando el cambio llega a tu vida

Dra. María de los Ángeles Olivencia Cortés

 

El cambio es movimiento y sin movimiento no hay espacio para cambios. La vida consiste de distintas experiencias, y en cada una de ellas nos enfrentamos ante los cambios. Algunos son esperados como un ascenso, un descenso y otros inesperados como la enfermedad, la muerte de un ser querido o la entrada a un período de duelo. Como cada cual se enfrenta al mismo dependerá de la manera que cada experimenta su mundo, sus vivencias, filtros, percepciones y pensamientos.  El proceso del cambio es uno externo y la manera en que nos enfrentamos a esta transición es interna. Es por esto que todos respondemos diferente ante los mismos, para unos es excitante, mientras que para otros representa temor por movernos de lo conocido a algo desconocido.

Y para entender este proceso, es importante conocer que las personas pasan por una serie de etapas, hasta llegar al proceso de aceptación del cambio.

 

Primero se experimenta la noticia, el shock, la pregunta que surge es … ¿porque a mí? Y es en ese momento que la persona se siente confundida, perdida, sin rumbo. De ahí pasamos por una etapa fuerte, que se conoce como negación y resistencia. El dolor es tan inmenso que la persona no quiere ver, oír o sentir lo que le está sucediendo. Es también un mecanismo de defensa que protege a la persona del dolor. En esta etapa, mientras más se resiste la persona, menos fluye y más probabilidades existen de enfermarse tanto física, como emocionalmente. Y puede durar días, meses o años el proceso.

 

Hasta que un día la persona decide que mientras más se resistimos más largo es el proceso y decide moverse a identificar qué es lo que sucedió, que fue lo que terminó, ya sea un trabajo, una relación, una pérdida, etc. y entonces necesita soltar ese dolor para moverse a la próxima etapa, la aceptación. En esta la persona realiza que la situación si ha sucedido y se pregunta … ¿qué necesita hacer para aceptar lo que sucedió. Y es en este momento que se cambia la pregunta de: ¿por qué a mí por cómo? Por ejemplo: Para que estoy aquí en esta situación, como voy a lograr mi meta, ¿cómo me despido del dolor?

Esta etapa se requiere crear el estado mental adecuado para para moverse del estancamiento que provocó la situación. Si esto sucede en una organización es posible que otros nos marginen al no poseer la actitud necesaria para movernos con el cambio.

Independiente del cambio que la persona esté experimentando, queremos que te hagas las siguientes preguntas:

  • ¿Qué creencias tienes sobre el cambio?
  • ¿Cuánto de éstas te facilitan el moverte o te limitan?
  • ¿En qué etapa te encuentras?
  • ¿Qué quieres hacer?
  • ¿Cuál sería tu situación ideal si decides moverte?
  • ¿Y qué tal si decides quedarte dónde estás? ¿Cuál sería tu situación?
  • ¿Qué o quiénes necesitas en tu círculo de apoyo?
  • ¿Cómo te pueden ayudar o acompañar?
  • ¿Cuan comprometido estás con el cambio?
  • ¿Cómo vas a medir tu progreso?

 

 

Dale pa’ lante que los valientes son los que aportan a un mejor futuro. ¡Yo voy ti!

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